Hablemos de Transformación Digital: Parte 1.

¿De qué se trata?

La Transformación Digital o TD es un concepto que según la literatura se remonta a los años 90, para la primera masificación de la computación en el ámbito empresarial global.

Estos avances en tecnologías de información y comunicaciones (TICs) causaron una conmoción similar a la revolución industrial en el mundo de los negocios, debido al salto del correo postal al Fax y al E-mail que aceleraron tremendamente las cosas.

Las empresas que incorporaron estas tecnologías de forma temprana a sus modelos de negocios pasaron a estar a la cabeza del mercado, ganando una gran ventaja sobre los que vinieron después y haciendo desaparecer a las que decidieron no hacer nada al respecto.

El incremento de la productividad fue sin precedentes y desencadenó un efecto que sigue vivo al día de hoy.

En Chile, la situación fue exactamente igual, aunque la escala del fenómeno fue inicialmente menor. Se reporta que para este año, el comercio electrónico corresponde al 20% de las ventas totales del retail, lo cual dice bastante.

De todas formas, la mayoría de los negocios en nuestro país tiene dificultad para incorporar este concepto en sus procesos o de plano no lo están haciendo, por motivos que observamos a continuación:

1.- Escaso o nula conexión con la nueva generación.

En simple, los viejos no están conversando lo suficiente con los jóvenes y eso los está dejando obsoletos. La economía es un fenómeno social y no existen razones de peso para estancarse en una época anterior. En especial a nivel de dirección, es extremadamente raro ver caras jóvenes, resultando en empresas desconectadas de su entorno que empiezan a fallar por diferentes flancos, hasta ser asimilados por la competencia en estado continuo de innovación.

2.- El cambio no entusiasma a todo el mundo.

Esto no es novedad, pero existen mucha aversión al cambio. Personas con dificultad para lidiar psicológicamente con la naturaleza cambiante de la vida, que gracias a los sistemas de información tiene cada día un ritmo más acelerado. Esto se puede resolver en la mayoría de los casos con la ayuda de un coach, pero a veces tiene raíces en lo más profundo de un negocio, que son sus propietarios. Producto de esta limitante y de la velocidad de los cambios, muchas empresas se verán enfrentadas a un peligro real de desaparición.

3.- Requiere de ayuda especialista, con un alto nivel de involucramiento.

En ocasiones, la tecnología involucrada en el desarrollo o la actualización de un negocio es compleja, lo que introduce la necesidad de contar con la ayuda de un especialista. Esto significa involucrar personas ajenas al negocio a trabajar en asuntos fuera de nuestro alcance directo, con confianza de que el resultado por lo menos no saldrá desastroso.

Obviamente, esto es algo que no sucederá de la noche a la mañana, por lo que las empresas deben evitar trabajar en temas tecnológicos con gente que contratarán por una única ocasión. Esta acción, cuyo único beneficio es el ahorro inmediato, termina costando carísimo en el mediano y largo plazo, así que debe ser evitado.

Este tema da para mucho, así que lo dejaremos hasta acá por ahora.

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¡Hasta pronto!

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